Más allá de la penetración: el trato de pareja de una verdadera escort

Más allá de la penetración: el trato de pareja de una verdadera escort

¿Qué es el trato de pareja? En algunos momentos del día a día, ves en una mujer algo más que el deseo sexual y el fuego de la pasión del cuerpo. Ves en ella su suave piel, sus delicadas manos y su deliciosa voz que te invitan a dejar cualquier pesar de lado y dejarte llevar en su corazón por un abrazo suyo. No tengas vergüenza de abrazarla. Te contamos cómo puedes usar una escort con verdadero trato de pareja.

Las escorts son más que un cuerpo

Muchas personas piensan que una escort solo vende su cuerpo. Que solo es capaz de encantar con sus senos o su vagina. En el peor de los casos, el estigma social sobre ellas las hace ver como simples objetos sexuales para satisfacer el deseo de algún hombre que estará de paso en sus cuerpos. Pero, no tiene por qué ser así.

Las mujeres dentro de ese cuerpo son también almas sensibles. Pueden ser capaces de abrazarte y hacerte sentir querido. Estar en una cama con ellas será algo lindo, ya que se abrazarán, hablarán y compartirán un momento íntimo, como tú lo deseas.

No será necesaria una lencería seductora y látigos. Tu momento con la escort no tendrá gemidos ni nalgadas, no. Los hombres también son personas que necesitan abrir su corazón de vez en cuando, y una mujer que los escuche es el complemento perfecto para ese momento.

Imagina poder compartir tus intereses, un chiste, una historia triste. Cualquier cosa que normalmente no podrías hacer con una amiga, incluso si es íntima, podrías hacerlo con una escort. Una escort con verdadero trato de pareja.

¿Qué es el trato de pareja?

Tú y yo sabemos que la frase “trato de pareja” está tergiversado. No es recibir al varón con un beso en la boca y bajar de una sola a sus pantalones. Nadie quiere a una cualquiera como su pareja, y semejante trato desvanece la emoción de inmediato.

Una escort con verdadero trato de pareja sabe escuchar y sabe qué decir. Es de aquellas que te recibe con un abrazo o una caricia sutil. Incluso podrían tener un detalle como el perfume que te gusta o música al volumen perfecto.

¿Será que podrá ser capaz de tener una conversación sin necesidad de insinuarse? Claro que sí. Pueden ver una película juntos sin que eso signifique otra cosa. Pueden cocinar juntos o hasta jugar videojuegos, como la novia que tú deseas. Ese es el verdadero trato de pareja, una persona con la cual compartes tu vida en un momento bonito. ¿Qué hay de malo en eso?

No te sientas avergonzado

Algunas personas podrían pensar que tener a una amiga íntima escort es algo ridículo o de hombres de masculinidad dudosa. ¿De verdad crees eso? Es momento de desmentir el hecho de que un hombre sensible no es un hombre.

Cada uno de nosotros tiene un corazón. Ese corazón nos late para poder vivir cada día trabajando, estudiando, lidiando con los problemas de la vida y disfrutando las recompensas de la misma. Pero, no siempre está la persona perfecta para poder conversar. ¿Es acaso de hombres inmaduros o poco masculinos hablar claramente sobre lo que pasa? Un hombre que esconde sus sentimientos o los manifiesta a través de insultos o agresiones, definitivamente no es un hombre.

Los hombres de verdad reconocen que hablar sobre lo que sienten de una manera abierta también es parte de la vida y se puede disfrutar. Mucho más si tienes a una linda chica a tu lado para acompañarte.

Lo más rico que puedes obtener de una escort

No, no es una pose, el voyeurismo, o una vulgaridad sexual. Lo más rico que puedes tener de una escort es el verdadero trato de pareja. Una aventura en la que conoces a una persona y te dejas conocer también. Un momento de una hora en la que las palabras conducen a emociones mucho más fuertes que un orgasmo, claro que también toda esta cadena de sensaciones podría terminar en un sexo que, más que un revolcón, es hacer el amor.

Ese corazón tuyo puede encontrar la paz que busca en los brazos de una dulce escort. Deja el estigma de lado, que ellas sabrán reconocer esos ojos sinceros tuyos o esa sonrisa inocente que solo busca un alma que la escuche.